Un verano “en la tele”

Todo comenzó con una llamada de teléfono de Alfredo Palafox, una tarde del mes de junio, cuando volvía de Madrid. En aquellos días compartía mis horas con la Companhia P.I.A. en la sede de la ORCAM, contemplando su intervención artística sobre los árboles, tomando fotografías, montando pequeños vídeos  y paseando por las calles del Barrio de Hortaleza. Por mi trabajo, estoy acostumbrada a recibir llamadas de lo más variopintas y es difícil sorprenderme, pero aquella tarde, Alfredo lo consiguió: necesitaban cubrir un puesto en Guadalajara Media* para el verano y habían pensado en mí. El corazón se me aceleró de inmediato y aún recuerdo la sensación de embotamiento al rebasar la señalización hacia Alovera en la A-II. “¿Te vienes y lo hablamos?”, me dijo, y en pocos minutos estaba en la sede de la tele sin tener mucha idea de lo que se me venía encima.

En la retransmisión de un desfile de carrozas, la máxima es relajarse y disfrutar

Pocos días después comenzó la aventura. Yo nunca había hecho televisión y además, era una de esas periodistas que pensaba que la tele era un medio que nunca probaría. Empecé con muchas ganas y sobre todo, con mucho miedo: miedo de no ser capaz de aprender, de no estar a la altura, de equivocarme, de ser demasiado lenta, de estar demasiado gorda, de no tener ropa adecuada, del qué dirán… y con las piernas temblando me senté por primera vez delante del ordenador de mi maestra, Rosa San Millán, con la firme intención de no rendirme e intentar dar lo mejor de mi misma. El resultado de ese trabajo lo habéis visto muchos en la tele, en Facebook o en youtube a lo largo de estos dos meses de verano que he compartido con la familia de Guadalajara Media. Pero lo que no se ha visto es lo que hoy me gustaría compartir con vosotros a través de estas líneas de agradecimiento a Javier, Rosa, Virgi, Camino, Montse, Ana, María, Alfredo, Miguel… Un agradecimiento, sobre todo, por confiar en mi capacidad para aprender  y por su paciencia en los primeros días, librándome de toda presión y dándome motivos para ganar seguridad y seguir mejorando cada día. El medio era completamente nuevo para mí y las dudas me asaltaban a cada momento. Sin embargo, siempre había alguien para ayudarme sin prisa y con una buena cara, explicándome dónde estaba el error y cómo evitarlo la próxima vez. El buen oficio y la profesionalidad de mis compañeros, tanto en redacción como en la parte técnica, han sido claves en este Máster de Televisión Guadalajara Media 2019 al que he tenido el privilegio de asistir.

Y ya centrándome en las lecciones prácticas, os cuento algunas cosas que aprendí:

  • que las prisas no son buenas
  • que el color verde y el chroma key no son buenos amigos
  • que los estampados sientan fatal en la televisión
  • que la tele no engorda
  • que el mundo no se cae por pronunciar mal una palabra en antena
  • que todo en esta vida es cuestión de práctica
  • que no solo importa qué se dice sino también cómo se dice
  • que jamás debemos infravalorar el poder de una sonrisa
  • que de todo se aprende
  • que vivir es cambiar constantemente
  • que en la retransmisión de un desfile de peñas lo mejor es relajarse y disfrutar
  • que hay que cuidarse la voz
  • que esta tele mola… y se ve mucho, para bien y para mal
  • y que todo se pasa, incluido el miedo escénico.

¡¡y que se me ha quedado muy buen sabor de boca con la experiencia!!

En definitiva, unos meses cargados de enseñanzas y buenas sensaciones, que hoy recuerdo con la nostalgia otoñal de los amores de verano y con cierta morriña, de esa que se siente cuando uno ha pasado buenos ratos con buena gente. Gracias.

Rosa San Millán y Jose Virgilio, las dos figuras de Guadalajara Media.

 

Cristina Toledano, Empatiza Comunicación